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miércoles, 18 de marzo de 2026

EL PORQUE DE ALGUNOS NOMBRES

 De los veintidós departamentos en que se halla dividida La Pampa, veintiuno llevan nombres indígenas, a excepción del departamento Capital. Según los estudios de la arqueóloga Alicia Tapia -publicados en el libro "Entre médanos y caldenes de La Pampa seca"- el departamento con mayor número de topónimos es Loventué con 38, le siguen Toay con 17, Puelén con 16, Utracán con 13, Rancul con 12 y Chicalcó con 11 nombres indígenas registrados.

El significado de tales denominaciones en algunos casos no admite dudas y en otros es objeto de distintas interpretaciones por parte de los investigadores, entre ellos Alberto Vuletin, Enrique Stieben, Eliseo Tello, Manuel Olascoaga, Guaycochea o Casamiquela.
Sabido es que los indios acostumbraban nominar estos sitios valiéndose de algún accidente geográfico o fenómeno de la naturaleza para bautizarlos: así los diminutivos "Có" y "Lauquen" se utilizan como significado de agua, manantial o laguna. "Hué" de lugar, "Ló" es médano y como expresión de dimensiones se usaban los términos "Vuta" (grande), "Pichi" (chico) y "Quetré" o "Catri" como sinónimos de aislado o cortado.
Así encontramos nombres como Curacó (agua de piedra), Anquilobo (médano seco), Poitahue (lugar de altura, divisadero), Limay Mahuida (sierras con piedra de afilar), Lihué Calel (sierras de la vida), Toay (rodeo, vuelta o abra en el monte), Calchahué (lugar donde hay pelos), Vuta Lauquen (laguna grande), Rancul (carrizo o paja brava), Loventué (tierra arruinada, desolada), Catriló (médano cortado o partido), Chadí Lauquen (laguna salada), Monte Chué (monte del gualicho), Nahuel Mapu ( tierra del tigre), Rucalhué ( donde hay viviendas), Naicó (aguas que bajan), Pichi Carriló (pequeño médano verde), Realicó ( aguada con forma de plato), Trenel (susto, espanto, según algunos investigadores, recado, montura según otros), Quehué (centro de reunión, donde se grita).
Entre las denominaciones relacionadas con personas se encuentran "Pichi Huinca" (cristiano chico), "Guatraché" (gente panzona), "Loncoché" (cabeza de gente), "Puelén" (ligero de vientre) y "Coná Lauquen" (laguna del soldado).
También se valieron de nombres de animales para referenciar un lugar. Por ejemplo Caleu Caleu (las gaviotas), Luan Toro (guanaco bravo), Luan Lauquen (laguna del guanaco),Trarú Lauquen (laguna del carancho), Nerecó (aguada del zorro), Malal huacá (corral de vacas), Marevil (diez víboras), Cayupán (seis pumas) o Trehuá Lauquen (laguna del perro).
La fotografía que acompaña esta nota muestra caldenes de la zona del "Toay viejo", donde estuvo el Fortín Toay y la Pulpería de Llorens.

domingo, 6 de abril de 2025

EL TREN FIAT

El tren de pasajeros Fiat que unia Bahía Blanca con la provincia de La Pampa a mediados de los años 60, era un claro ejemplo de cómo los ferrocarriles continuaban siendo una pieza fundamental en el transporte argentino. Este emblemático servicio no solo facilitaba el traslado de personas, sino que también preservaba una conexión histórica y cultural entre regiones del país.

Este tren, caracterizado por su diseño práctico y eficiente, utilizaba unidades construidas en Italia que se adaptaban perfectamente a la geografía y las necesidades locales. Aunque no era un tren de lujo, proporcionaba una experiencia cómoda y accesible para quienes preferian viajar disfrutando de los paisajes pampeanos y bonaerenses. Unia Bahia Blanca con Toay y salia desde Estación Sur a la tardecita y regresaba al otro dia de mañana.

La ruta desde Bahía Blanca hacia La Pampa atraviesa un escenario único: extensas llanuras, campos agrícolas y pequeños pueblos pintorescos que parecen detenidos en el tiempo. Era un viaje que permitia a los pasajeros desconectarse de la velocidad de las ciudades y sumergirse en un entorno más tranquilo y contemplativo.

El tren Fiat no solo transportaba pasajeros; también transportaba historias y memorias. Para muchas comunidades rurales, el tren representaba una conexión con el resto del país, facilitando el acceso a bienes, servicios y oportunidades que, de otro modo, estarían fuera de su alcance. Además, fomentaba el turismo local, atrayendo viajeros interesados en explorar las maravillas de La Pampa y sus alrededores.En Bahia Blanca, la Avenida Cerri en frente de la estación, se jactaba por estar llena de hoteles y bares que frecuentaban sus pasajeros. En esa epoca se veian muchos Menonitas que venian a abastecerse a Bahia.

A pesar de los desafíos logísticos y operativos que enfrentaron luego los ferrocarriles en Argentina, el tren de pasajeros Fiat sigue siendo un símbolo de esperanza y desarrollo. Con inversiones estratégicas y el mantenimiento adecuado, este servicio podría continuar siendo una vía esencial de transporte y un puente cultural entre Bahía Blanca y La Pampa.