Bahía Blanca, Paralizada por el Festejo: Se Reportan Masivos Casos de "No Encuentro las Llaves del Local"
En una jornada histórica que tomará por sorpresa únicamente a quienes llevan viviendo debajo de una piedra desde 1935, la ciudad de Bahía Blanca amaneció hoy sumida en un desierto comercial digno de una película postapocalíptica. La razón no es un apagón masivo ni una invasión alienígena, sino el Día del Empleado de Comercio, la única fecha del año en que el afán de lucro debe tomarse un té de yuyos y sentarse a esperar.
Desde las primeras horas de la mañana, persianas metálicas caídas en forma ininterrumpida a lo largo de la semi-peatonal Alsina y las calles céntricas dejaron una postal desoladora para la fauna local. Decenas de transeúntes fueron vistos deambulando desconcertados frente a las vidrieras, mirando sus relojes y probando picaportes con la esperanza ciega de que el derecho laboral fuera solo un rumor exagerado.
Las pérdidas para la economía del transeúnte despistado son incalculables: Aumentó un 300% el consumo involuntario de aire fresco, al no poder refugiarse cinco minutos en locales con aire acondicionado o calefacción. Crisis de desabastecimiento express: Vecinos indignados descubrieron que tendrán que esperar hasta mañana para comprar ese tornillo específico, la remera verde agua que no necesitaban o el paquete de galletitas que tranquilamente podía esperar.
Por su parte, la Asociación Empleados de Comercio de Bahía Blanca confirmó que el acatamiento fue prácticamente del 100%, no necesitando hacer el kilombo que hicieron en el shopping el año pasado y dejando en evidencia una alarmante falta de vocación de servicio por parte de cajeros y repositores, quienes osaron priorizar un asado familiar y el descanso dominical en pleno inicio de semana por sobre la noble tarea de cobrarle la harina a la Sra. Marta.
Se espera que mañana las actividades vuelvan a la normalidad, momento en el cual los bahienses podrán retomar su deporte favorito: hacer la fila más larga posible a cinco minutos de que bajen la persiana. Otra vez, la Asociación de empleados de comercio tuvo su día de descanso.