viernes, 20 de marzo de 2026

LAS HUELLAS DEL DIABLO EN BAHIA

Publicado en LA NUEVA .el diario de Bahia Blanca

Las huellas del diablo en Bahía Blanca

Mucho más que una leyenda urbana, la historia del exorcismo fallido en la vieja iglesia del Hospital Penna, antes de su restauración, sigue siendo un secreto a voces en algunos círculos de poder.

Las huellas del diablo en Bahía Blanca

Fernando Quiroga / Especial para “La Nueva.”

   El relato que presentamos a continuación, nace del testimonio del Presbítero Miguel Ángel, recientemente fallecido, sacerdote muy querido por la comunidad rosaleña y castrense, quién lo refirió a quien suscribe el artículo, en una reunión informal a fines de 2008. En una madrugada de sobremesa y anécdotas, el religioso contó una historia que según sus palabras prefería olvidar.

   Honorio García Jaén es menor que yo; un franciscano simpático con el compartimos grandes cosas en España– expresaba el Párroco-. Se vino en el 89; era un gran amigo al que me encantaba visitar. Como hombre de fe, siempre dije que era un tanto quijotesco su interés por la actividad paranormal. Compartimos muchas inquietudes, pero yo me concentré en lo pastoral, y él, en otros menesteres de Dios…

   Templados por una exquisita cosecha de Cavernet Sauvignon, y las llamas de un hogar campestre en esa fría madrugada de julio de 2008, el sacerdote narró un episodio de posesión diabólica reciente (para ese momento y aún hoy) ocurrido en los años 90, protagonizado por el mencionado García Jaén y un Capellán Militar, el cual, por su expreso pedido, omitiremos el nombre.

   La historia se desarrolla en el Hospital Penna en el segundo semestre de 1994. Solía aparecer por la guardia del nosocomio, una anciana indigente que, muy pronto se ganó la simpatía de pacientes, médicos y residentes. Arminda Pardales, quien declaraba tener 84 años y no tener familia, de origen santiagueño y devota de la telesita, había llegado a Bahía Blanca en el marco de la feria de artesanos de ese año. Enamorada de nuestra ciudad, decidió quedarse. La artritis, avanzando a pasos agigantados, tomaba sus manos más no su voluntad; dueña de una sonrisa irrepetible, la veíamos vender flores, actividad sugerida y compartida por su amiga, la florista Delia de Madariaga.

   La crónica nos lleva a una tarde de fines de octubre, cuando mientras entregaba madrigales y sonrisas, convulsionó ante la sorpresiva mirada de todos. Enfermeros, médicos y otros (hasta los taxistas residentes) se acercaron a la guardia médica para prestarle apoyo y contención. Lo cierto es que, de la noche a la mañana, Arminda perdió la chispa que la caracterizaba. Ensombrecida por dolores y pérdida de memoria, expiaba la nada; su mirada, antes jovial y pícara, ahora vagaba en los puntos muertos de los rincones.

   El diagnóstico fue desolador: la demencia senil avanzaba. Sin embargo, de repente y sin explicación, después de semanas de un aletargado y triste deterioro, una mañana de lluvia primaveral “despertó”. Como si hubiese dormido confortablemente una noche sin par, comenzó a ser la misma de siempre. Contenta y dicharachera, revivió su carisma y la alegría de todos vertebró la jornada.

   En aquel año, García Jaén había decidido quedarse unos meses en Bahía Blanca y, voluntarioso como era, visitaba el Penna, por lo que naturalmente conocía a Arminda. Aquel crepúsculo de octubre de 1994, y ya habiendo terminado el horario de vistas, Honorio fue a saludarla. La encontró de espaldas, en silencio, mirando la ventana.

  El Presbítero, hace hincapié en el extraño relato de su amigo y compañero, al que llamaba cariñosamente el Galleguito, aunque su acento andaluz lo situase en otro vergel de la Madre Patria:

   Recuerdo que había terminado la misa de las siete de la tarde y me llamó; estaba claramente ofuscado y temeroso, me contó una situación que, sabiendo que venía de él, no podía ser mentira. Le presté toda la atención del mundo, y nos pusimos en manos de Dios…

   Arminda – la llamó jovialmente Honorio – te he traído los dulces de los que tanto gustas!

   La anciana, sin inmutarse, repetía una frase un tanto incómoda:

   Me quieren arrancar la piel… me quieren arrancar la piel… - Honorio, sumamente preocupado se acercó contenedor. Al notarlo la anciana cambió la postura; los brazos laxos a los costados y la atención profundamente dispersa.

   El franciscano fue presa de una incomodidad a la que definió como antinatural.

   ¿Arminda, estás bien? – la preocupación embargaba cada molécula del aire enrarecido de la habitación.

   La octogenaria, con el rostro desencajado, giró presurosamente el cuello hacia el sacerdote; habló con una extraña voz gutural, mientras lo observaba amenazante

   Ubi fumus, ibi ignis- exclamó en perfecto latín. Lo paradójico, es que la anciana a duras penas se expresaba correctamente en castellano.

   Mudo de espanto, Honorio reconoció la frase: donde hay humo es porque hay fuego, una sentencia antigua e inexorable. Una catarata de certeza sobrenatural pareció inundar la habitación. Con exagerada mueca, la vieja se le abalanzó, tomándolo del cuello y levantándolo en el aire. García Jaén, sentía que si aún podía respirar, era porque la anciana (o lo que la habitaba) decidía no asfixiarlo.

   Con dificultad sobrehumana, tirando con todas las fuerzas de sus dos manos, no pudo quitar las falanges artrítica. ¿Quis es?, alcanzó a preguntarle en latín (literalmente Quién eres?) a lo que Arminda, sonriendo grotescamente, expresó: Eram quod es, eris quod sum, voz que reza Yo era lo que tú eres; y tú serás lo que soy.

   Arrojó al sacerdote contra la pared y cuando este levantó la vista, la anciana ya no estaba. Alertados por el ruido, un capellán castrense y una enfermera, entraron. La operaria fue a dar aviso a los superiores de la falta de Arminda, y Honorio aprovechó para poner en autos al otro sacerdote.

   Allí fue cuando me llamó– refería aquella noche, Miguel Ángel narrando el episodio–. Estábamos consternados, en ningún momento se nos ocurrió pensar que no fuera otra cosa que posesión; los signos eran muy claros, sin embargo, declararlo hubiera sido un problema para la carrera de todos. Había que actuar rápido, y Honorio decidió improvisar el ritual.

   Eran cerca de las nueve de la noche y la buscaban infructuosamente. Sin querer dar una voz de alarma, silenciosamente los dos hombres recorrieron dependencias, incluso el ala abandonada del hospital, en muchas ocasiones, refugio de linyeras y malvivientes. Sin embargo, guiados por fuerzas que van más allá, Honorio y el Capellán, enfilaron sin dudar al lugar al que creyeron que serviría de refugio para una abominación.

   La Porciúncula (tal es el nombre de la pequeña capilla por entonces abandonada) era parte del complejo original del hospital. Levantada en 1927, lleva ese nombre en memoria de la renombrada iglesia franciscana. En aquel entonces destruida, la antigua “capillita” del viejo policlínico, era tierra fértil para albergar a la extraña criatura. El espacio de fe, sin sagrario y vandalizado, había quedado en parte oculto en la enorme estructura desde 1957. Los sacerdotes, persignándose, con un solo ejemplar de bolsillo del nuevo testamento, se dirigieron a la torre románica de 18 metros, oculta pero siniestra y latente, en la tarde que ya había declinado en noche inexorable.

   Ya acercándose la vieron, sin dar crédito a sus ojos. La anciana se había arrancado el camisolín de internación y se movía, desnuda y serpenteante, trepando con monstruosa agilidad, por una de las dos columnas ornamentales que presidían el pequeño recinto profanado.

   Los clérigos entraron rezando a viva voz, y el Capellán encendió una linterna que dirigió al rostro de la poseída. La anciana de 84 años, saltó hacia el altar como un animal de presa; amenazante, con imposible y demoníaca agilidad. El rostro iluminado artificialmente era una máscara helada con los pómulos hechos jirones. Como un cuadrúpedo acechante, encaramada en el altar, aullaba mostrando la boca desdentada. Honorio tenía en la repisa del hotel donde se hospedaba, un ejemplar de De exorcismis et supplicationibus quibusdam, el ritual romano aprobado para realizar exorcismos. Nunca lamentó tanto no tenerlo. Sin embargo, seguir adelante era la única posibilidad, así que comenzó a caminar lentamente hacia Arminda, mientras recitaba, cadenciosamente, el prólogo del Evangelio de San Juan

   In principio erat Verbum…

   La mujer gimió como una bestia mítica, y vomitó una copiosa y sólida solución hacia los sacerdotes

   et Verbum erat apud Deum…

   ¿Estás seguro?- Inquirió el Capellán tembloroso, sosteniendo en alto la linterna mientras se persignaba a tan solo tres metros de la figura que, cobrando suerte de bestia salvaje, los miraba desafiante.

   et Deus erat Verbum– afirmó Honorio como en trance.

   La posesa, dislocando la cabeza hacia atrás, emitió una especie de graznido; repugnancia inenarrable y profunda impresión para los dos hombres que, consternados, guardaban silencio. El Capellán lloraba de la impresión. Aquella criatura que Arminda había sido alguna vez, y en un movimiento imposible, descendió rápidamente del altar para abalanzarse sobre Honorio, mordiéndolo en el rostro. El Capellán, saltando sobre la octogenaria figura, no solo no logró despegarla de Honorio, sino que fue arrojado contra una de las paredes, rompiendo con su cuerpo lo que quedaba de uno de los vidrios laterales. Dos policías y la enfermera que había ido a alertar la seguridad, entraron a la minúscula nave de la pequeña Iglesia en ruinas, a tiempo para ver con profundo horror, como la anciana sostenía la boca abierta del franciscano seminconsciente, mientras desde la suya transfundía a ésta, una especie de líquido espeso y oscuro.

   La escena dantesca terminó cuando a la voz de alto y desenfunde de uno de los oficiales, la anciana se desplomó sobre Honorio, rodando sobre si misma, gritando hasta desgañitarse, antes de desencadenar un irrevocable paro cardíaco.

   El capellán cuyo nombre te pido que guardes para vos, me contó que la pobre falleció en el acto– expresó el Présbitero entre las sombras del alba-. En cuanto a Honorio, todavía libra su batalla… él es quizás, el mejor entre todos nosotros.

   Algunos aseguran que, en un cercano monasterio de la provincia de Buenos Aires, hay una celda de clausura donde un franciscano español, que no han visto ni siquiera los monjes residentes, y que posee ulceraciones y profundas heridas, lucha noche a noche, contra enemigos invisibles que, entre gritos irrepetibles, dicen querer arrancarle la piel.

miércoles, 18 de marzo de 2026

EL PORQUE DE ALGUNOS NOMBRES

 De los veintidós departamentos en que se halla dividida La Pampa, veintiuno llevan nombres indígenas, a excepción del departamento Capital. Según los estudios de la arqueóloga Alicia Tapia -publicados en el libro "Entre médanos y caldenes de La Pampa seca"- el departamento con mayor número de topónimos es Loventué con 38, le siguen Toay con 17, Puelén con 16, Utracán con 13, Rancul con 12 y Chicalcó con 11 nombres indígenas registrados.

El significado de tales denominaciones en algunos casos no admite dudas y en otros es objeto de distintas interpretaciones por parte de los investigadores, entre ellos Alberto Vuletin, Enrique Stieben, Eliseo Tello, Manuel Olascoaga, Guaycochea o Casamiquela.
Sabido es que los indios acostumbraban nominar estos sitios valiéndose de algún accidente geográfico o fenómeno de la naturaleza para bautizarlos: así los diminutivos "Có" y "Lauquen" se utilizan como significado de agua, manantial o laguna. "Hué" de lugar, "Ló" es médano y como expresión de dimensiones se usaban los términos "Vuta" (grande), "Pichi" (chico) y "Quetré" o "Catri" como sinónimos de aislado o cortado.
Así encontramos nombres como Curacó (agua de piedra), Anquilobo (médano seco), Poitahue (lugar de altura, divisadero), Limay Mahuida (sierras con piedra de afilar), Lihué Calel (sierras de la vida), Toay (rodeo, vuelta o abra en el monte), Calchahué (lugar donde hay pelos), Vuta Lauquen (laguna grande), Rancul (carrizo o paja brava), Loventué (tierra arruinada, desolada), Catriló (médano cortado o partido), Chadí Lauquen (laguna salada), Monte Chué (monte del gualicho), Nahuel Mapu ( tierra del tigre), Rucalhué ( donde hay viviendas), Naicó (aguas que bajan), Pichi Carriló (pequeño médano verde), Realicó ( aguada con forma de plato), Trenel (susto, espanto, según algunos investigadores, recado, montura según otros), Quehué (centro de reunión, donde se grita).
Entre las denominaciones relacionadas con personas se encuentran "Pichi Huinca" (cristiano chico), "Guatraché" (gente panzona), "Loncoché" (cabeza de gente), "Puelén" (ligero de vientre) y "Coná Lauquen" (laguna del soldado).
También se valieron de nombres de animales para referenciar un lugar. Por ejemplo Caleu Caleu (las gaviotas), Luan Toro (guanaco bravo), Luan Lauquen (laguna del guanaco),Trarú Lauquen (laguna del carancho), Nerecó (aguada del zorro), Malal huacá (corral de vacas), Marevil (diez víboras), Cayupán (seis pumas) o Trehuá Lauquen (laguna del perro).
La fotografía que acompaña esta nota muestra caldenes de la zona del "Toay viejo", donde estuvo el Fortín Toay y la Pulpería de Llorens.

domingo, 15 de febrero de 2026

HITOS BAHIENSES

 

AñoHito
1520Avistaje de la bahía por Hernando de Magallanes ("Baxos de Arenas Blancas")
1823Primer proyecto de fundación (José Valentín García)
1828Fundación de la Fortaleza Protectora Argentina por Ramón Estomba
1829Primer malón al fuerte; sublevación unitaria y muerte de Morel
1856Fundación de la Colonia Nueva Roma; declaración de puerto franco
1859Malón de Calfucurá; masacre y quema de cuerpos indígenas en Plaza Rivadavia
1878-1879Expedición militar de Julio A. Roca al Río Negro ("Conquista del Desierto")
1884Llegada del Ferrocarril Sud; inauguración del puerto de Ingeniero White
1895Bahía Blanca es declarada ciudad
1909Inauguración del Palacio Municipal
1921Inauguración del Banco Provincia
1956Fundación de la Universidad Nacional del Sur
1973Creación de Petroquímica Bahía Blanca (PPBB)
1975Asesinato de David "Watu" Cilleruelo en la UNS
1976-1983Dictadura militar y terrorismo de Estado; funcionamiento de "La Escuelita"
1981Habilitación de las primeras plantas del Polo Petroquímico
1993Creación del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca
1995Privatización del Polo Petroquímico
2000Escapes tóxicos en Solvay Indupa y Profertil
2010Primera marcha del Orgullo LGTB en Bahía Blanca
2016Pintura de pañuelos de las Madres en Plaza Rivadavia
2025Inundaciones extremas con 16 muertos confirmados; proyectos de adaptación climática

Esta cronología, construida a partir de múltiples fuentes, permite visualizar la secuencia de eventos que han marcado la evolución de la ciudad y su inserción en los grandes procesos nacionales y globales.

martes, 10 de febrero de 2026

¿QUE VIENEN A SER LOS THERIANS?

Los therians son personas que se identifican de manera profunda con un animal, ya sea real (como un perro, gato, lobo, zorro) o mítico en algunos casos. No se trata simplemente de una afición o de un disfraz, sino de una forma de identidad: sienten que su manera de percibir el mundo y de relacionarse con él está conectada con ese animal .

Características principales

  • Identidad animal: creen que su “yo interno” corresponde a un animal específico.

  • Conductas: suelen imitar movimientos animales, como caminar en cuatro patas (“quadrobics”), saltar o usar accesorios como colas y orejas .

  • No son una tribu urbana: muchos aclaran que no lo hacen por moda o estética, sino por cómo entienden su identidad .

  • Comunidades: se organizan en grupos y realizan “juntadas” en plazas o parques, donde comparten experiencias y practican estas conductas .

  • Origen digital: el fenómeno se visibilizó en redes sociales (TikTok, Instagram), donde los videos de personas imitando animales se volvieron virales .

  • Therians vs. Furries: aunque a veces se confunden, los furries suelen enfocarse en el arte, disfraces y comunidad alrededor de personajes antropomórficos. Los therians, en cambio, lo viven como una identidad personal y espiritual ligada a un animal.

  • En resumen, ser therian es una forma de autoidentificación con lo animal, que mezcla lo emocional, lo espiritual y lo conductual, y que hoy genera curiosidad y debate social. Nota de a redaccion: A mi parecer es otro argumento que usan los boludos para no hacerse cargo de nada.