¡INSÓLITO! UN VISIONARIO DEL "COME Y HUYE" MARCA NUEVA TENDENCIA EN CALLE ALSINA Y TERMINA ATRAPADO POR SU PROPIA AMBICIÓN.
BAHÍA BLANCA — En lo que los analistas urbanos ya califican como el intento de "gastronomía gratis" más mal planificado de la década, un hombre de 48 años intentó aplicar la arriesgada técnica del “pago con la mirada y me retiro despacito” en un concurrido bar de la emblemática calle Alsina.
Todo transcurría con normalidad en la noche bahiense. El cliente en cuestión disfrutó de su pedido, saboreó cada bocado y, al momento de enfrentarse al temido monstruo de fin de mes —la cuenta—, tuvo un repentino destello de genialidad: ¿Para qué usar dinero si puedo usar las piernas?
Sin embargo, el plan maestro tenía una falla estructural: no contempló al mozo.
Lejos de resignarse a ver cómo la propina (y la cuenta completa) se esfumaban por la vereda de Alsina, el trabajador gastronómico —dotado de los reflejos de un felino y la determinación de un guardia de seguridad imperial— advirtió la maniobra y salió a interceptarlo para recordarle el pequeño detalle del intercambio comercial.
Fue allí donde el fugitivo, acorralado por la realidad y la física básica, decidió que la mejor defensa era el ataque. En lugar de sacar la billetera o inventar la clásica excusa de "uh, me olvidé la tarjeta en el auto", el sujeto arremetió brutalmente contra el mozo con un cuchillo tipo tramontina, demostrando que si sus habilidades para la lucha están a la par de sus habilidades para el escape, la cárcel podría ser una estancia bastante larga. El mozo terminó la gresca con un golpe en el pomulo.
Testigos en las mesas contiguas aseguraron que el espectáculo superó con creces cualquier show en vivo que el bar pudiera ofrecer. "Pedimos una pinta y terminamos viendo un combate de artes marciales mixtas por el precio de una porción de papas", comentó un cliente todavía en shock.
La aventura terminó como era de esperarse: sin cena gratis, con el mozo furioso y una persecución hasta la plaza y la policía local, que andaba de rondin, haciendo su aparición estelar para ofrecerle al "campeón del simpa" un traslado exclusivo —y completamente gratuito— a la comisaría más cercana, donde se rumorea que el menú no tiene el mismo nivel que en calle Alsina.
