BAHÍA BLANCA — En un conmovedor hito para la igualdad de género y la inclusión en el ámbito delictivo, Bahía Blanca fue escenario este principio de semana de una verdadera obra de arte performática: un «viudo negro» demostró que seducir para despojar ya no es monopolio exclusivo de las mujeres.
Todo sucedió a la vera del malogrado canal Maldonado. La historia —que bien podría titularse «Cita a ciegas, bolsillos vacíos»— comenzó como cualquier romance del siglo XXI. Contacto a traves de un red de citas y nuestro galán local, confiado en que su encanto natural y una velada tranquila eran la combinación perfecta para un encuentro inolvidable, abrió amablemente las puertas de su hogar a su nuevo pretendiente. Spoiler: la velada fue, en efecto, completamente inolvidable, aunque no por las razones que él imaginaba.
Tras compartir unos mates y entretejer risas en lo que parecía una noche prometedora, el anfitrión experimentó un rose en su rostro y un repentino e incontrolable deseo de someterse a una siesta profunda. ¿Exceso de trabajo? ¿El peso de la semana? O tal vez, sugieren los investigadores con cierta malicia, un «ingrediente secreto» que transformó un cálido mate en el somnífero más eficaz del mercado.
Mientras la víctima dormía el sueño de los justos —probablemente soñando con un segundo encuentro—, el emprendedor visitante puso manos a la obra. Demostrando una eficiencia digna de una mudadora profesional de alto rendimiento, procedió a empaquetar un proyector, teléfonos móviles, dinero en efectivo y cualquier objeto de valor que cupiera en su logística nocturna. Para cuando el seductor de la noche se retiró, el lugar del hecho lucía un minimalismo envidiable.
El despertar del bahiense no incluyó café en la cama ni un tierno mensaje de «avisame cuando te despiertes». En su lugar, el muchacho se encontró con un silencio sepulcral, un dolor de cabeza memorable y la amarga certeza de que su cita había confundido la frase «lo mío es tuyo» como un contrato de transferencia directa de bienes. Es mas, perdió el ingreso a sus billeteras virtuales...
La policía local ya trabaja en el caso recopilando cámaras de seguridad, mientras los vecinos de la zona reflexionan sobre las duras lecciones del amor moderno: hoy en día, antes de ofrecer una copa en la primera cita, quizás sea conveniente pedir un inventario firmado, un certificado de antecedentes penales o, al menos, guardar la plata y el celular en la caja fuerte.
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