Tras megaoperativo con despliegue cinematográfico, interceptan a un peligroso prófugo de 4 años que salió a pasear a su perro.
Bahía Blanca — En una jornada que quedará grabada en los anales de la criminología táctica y la logística policial bahiense, el sabado las fuerzas de seguridad montaron este sábado un despliegue digno de una cumbre internacional de jefes de Estado.
La huida perfecta: galletitas en el bolsillo y correa en mano. Eran las primeras horas de la tarde cuando el sospechoso, armado únicamente con la correa de su mascota y una determinación inquebrantable, logró evadir todos los controles perimetrales de su vivienda. Fuentes no oficiales aseguran que la maniobra de fuga incluyó el uso táctico del portón entreabierto y la complicidad silenciosa de su perro, un can de raza indefinida que actuó como copiloto y baqueano.
Ante la alerta por la desaparición del audaz caminante, la maquinaria policial activó un "amplio operativo de rastrillaje".
"Vimos pasar tres patrulleros a toda velocidad. Pensamos que habían atrapado a un prófugo con frondoso prontuario, pero era un nene agarrado de un pichicho que los saludaba alegremente con la mano" — relató un testigo presencial sumido en la perplejidad.
Tras minutos de intensa búsqueda táctica y triangulación de pasos en la vereda, los efectivos lograron dar con el paradero del escurridizo dúo. La interceptación se produjo sin que la fuerza de seguridad tuviera que recurrir al uso de la fuerza reglamentaria: el prófugo fue cercado pacíficamente cerca de la planta depuradora de ABSA, mientras su perro dejaba sus olores los postes de luz locales.
Ambos involucrados fueron hallados sanos, salvos y con la lengua afuera, cerrando así uno de los capítulos más conmovedores —y desproporcionados— de la crónica policial reciente.
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