¡Ni un café ni un abrazo: Milei saludó a Pedro Sánchez con la calidez de un cubito de hielo en el ártico! Papelón internacional!
MADRID — La diplomacia internacional volvió a regalarle al mundo un momento digno de comedia dramática de sobremesa. En el marco de la Cumbre Iberoamericana que se desarrolla en suelo español, Javier Milei y el mandamás del gobierno ibérico, Pedro Sánchez, se volvieron a ver las caras.
El esperado encuentro entre ambos líderes venía con más antecedentes que pelea de vecinos en verano. Entre cruces dialécticos donde volaron epítetos de todo calibre, la tensión estiró el aire a niveles donde hasta las plantas de plástico sufren estrés.
Todo transcurría con normalidad protocolar: sonrisas de cartón piedra, flashes por doquier y palmadas amistosas para la tribuna. Milei se acercó a saludar a las autoridades con la elegancia de quien va a firmar un contrato de alquiler desfavorable. Con el Rey, todo risas y complicidad. Pero cuando le tocó el turno enfrente de Pedro Sánchez… ¡Dios mío, guarden los cubiertos que hay tensión!
El estrechamiento de manos fue tan fugaz y glacial que los físicos presentes aseguran haber sentido una baja repentina de temperatura en el recinto de varios grados centígrados. Un contacto manual que duró menos que sueldo de un jubilado de la minima, acompañado de miradas esquivas que decían: "Te saludaría con más ganas, pero prefiero pegarme un cabezazo contra el atril".
Mientras los analistas internacionales se rasgan las vestiduras hablando de "quiebre institucional" y "crisis geopolítica", desde el llano bahiense solo podemos acotar que la relación entre el libertario y el español tiene menos química que profesor de literatura en clase de gimnasia.
¿Habrá segunda parte de este culebrón ibérico? Seguro que sí. Por lo pronto, el termómetro diplomático sigue en terapia intensiva.
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