Ah, claro, porque en la República de Mileilandia las matemáticas funcionan con un algoritmo muy especial: si el gráfico no te da positivo, ¡es porque lo estás mirando al revés o no tenés suficiente fe en las fuerzas del cielo!
Las declaraciones de Caputo nos dejan una lección magistral de macroeconomía ficción:
Los salarios le ganan a la inflación... pero solo en la categoría "Salarios de ministros y directores del Banco Central (ni que hablar de los legisladores)". El resto de los mortales debe estar experimentando una "ganancia cuántica": la plata te rinde un montón, siempre y cuando no se te ocurra gastarla en alquiler, transporte, luz, gas o comida.
Las jubilaciones están volando... tan alto que quedaron fuera del alcance de la vista de los propios jubilados. Es un aumento puramente conceptual. Un minimalismo económico hermoso: menos es más. Menos poder adquisitivo es más austeridad para el alma.
La AUH le ganó por goleada a los precios... según un estudio realizado en una maqueta donde un paquete de fideos cuesta tres pesos y la leche la regalan con la sonrisa de un funcionario.
En fin, es fantástico saber que según los números oficiales ya somos Suiza. El único pequeño detalle a corregir es que la gente insiste con la manía de querer comer tres veces al día y pagar las cuentas a fin de mes. ¡Qué ganas de arruinar un relato macroeconómico perfecto con minucias de la vida real!
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