domingo, 18 de octubre de 2026

FURIA POR CIGARRILLOS

La inflación no afloja y la respuesta fue a puro golpe de barreta: la furia de los cigarrillos en el kiosco

BAHIA BLANCA- Un ciudadano de 47 años consideró que el aumento del tabaco atentaba contra su economía personal y decidió aplicar un "descuento" a la vidriera del local a fIerrazos limpios.

En tiempos donde la economía aprieta y cada peso cuenta, todos reaccionamos de manera distinta ante los aumentos de precios. Algunos buscan promociones, otros cambian de marca... y después está este entusiasta del autocontrol que decidió que la mejor herramienta de negociación paritaria era una barreta de hierro.

Un hombre de 47 años protagonizó un insólito e impactante ataque en un kiosco de Avenida Alem al 500, luego de que el precio del paquete de cigarrillos le parezca una absoluta falta de respeto a su bolsillo.

La economía del "vicio caro". Todo comenzó como una tarde cualquiera de consumo masivo. El hombre entró al comercio decidido a satisfacer su dosis diaria de nicotina. Sin embargo, al momento de escuchar la cifra solicitada por el kiosquero, el cliente sintió que le estaban cotizando el paquete a precio del oro de los tontos.

Lejos de optar por una queja formal en Defensa del Consumidor o simplemente retirarse refunfuñando como cualquier mortal, el comprador entabló un álgido debate macroeconómico con el comerciante. Tras una acalorada discusión sobre quién tiene la culpa de la inflación, el hombre fue invitado amablemente a continuar su protesta en la vereda.

"Atención al cliente" estilo medieval. Decidido a no dejar que la situación quedara así, el disconforme comprador fue a buscar su mejor argumento: una barreta metálica de dimensiones generosas.

Minutos después, regresó al local no para abonar el importe faltante, sino para remodelar el comercio a la fuerza. Con una técnica que envidiaría cualquier equipo de demolición, arremetió contra la fachada del kiosco:

  • Vidrios del frente: Totalmente pulverizados (aparentemente no resistieron el ajuste tarifario).

  • Mostrador y reja: Con abolladuras estilo "diseño conceptual".

"Le dije el precio y el tipo se transformó. Pensé que me iba a discutir el vuelto, no que iba a volver como si fuera un vikingo a romper la vidriera", comentó el perplejo comerciante, mientras juntaba los astillados restos de su negocio.

El final de la "negociación". Alertada por el concierto de martillazos y vidrios rotos, la Policía llegó al lugar para poner fin al taller improvisado de carpintería metálica. El enfurecido cliente fue reducido mientras intentaba explicar —probablemente en vano— que el precio del tabaco es confiscatorio.

El hombre quedó detenido y ahora enfrenta cargos por Daños y Amenazas, además de la obvia factura por la reparación del local. Eso sí: el paquete de cigarrillos no se lo llevó, pero el mal rato y las esposas le salieron completamente gratis.

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